viernes, 10 de febrero de 2012

War Horse (Caballo de Batalla)


Esta es la elección de hoy para ir al cine.

¿Por qué? No es poca la publicidad que he visto sobre esta película. Ya me han hablado y taladrado lo oídos con que nuestro amigo Steven ha alcanzado de nuevo ese listón tan alto conseguido en películas anteriores. Esta vez voy con mis compañeros de piso. No se me ocurre nada mejor para un viernes noche perezoso. Y además, los temas sobre la WWI siempre me han atraído.

Sensaciones: Al principio, y con toda esa publicidad inundándome la mente, era muy reticente a verla. No me gusta sentirme manipulado por la mass media para ver películas. Pero como ven, he caído. No me espero gran cosa de esta película. He leído por aquí y por allá que es una de las buenas, pero soy bastante escéptico. Espero encontrarme con una relación de amor fraternal entre caballo y jinete, que los llevará a vivir mil aventuras (nada nuevo como ven) y que esa confianza/relación/amistad se vea puesta a prueba al menos una vez en la película. Habrá escenas apabullantes que intentarán comprar al público y hacerles olvidar (o enfatizar) que estaremos viendo una película sobre un caballo. De todas maneras, confío en Steven. Y también espero no convertirme en una víctima de una campaña de marketing perfectamente planeada.

Después de verla: Creo que una palabra lo define todo: Indiferencia. Así me quedé cuando encendieron las luces. Mis temores previos se han hecho realidad. 

La película nos introduce desde el principio a "el caballo" y la relación con el muchacho. Lo siento pero no me convenció nunca. Lágrima por aquí, gritito por allá, pero no conectas chaval. La historia avanza a un ritmo demasiado lento, va constantemente introduciendo personajes sin dejar de fijarse en el caballo.

Y es que es en esto donde me equivoqué. Jinete y caballo no comparte mil aventuras, sino que cada uno se fragua su propia leyenda por su cuenta. Pero no hablaré más de esto por si quiere verla. Creo que es este punto precisamente el que hace a la película tan diferente, un experimento con el que no consigue atrapar y evadir de la butaca al espectador. Malditas minihistorias.

Aviso para aquellos que piensan que van a ver una película semi-soft-bélica: No es así. Creo que son quince los minutos (de los 145) que dura la guerra de trincheras con un par de explosiones. Y otro matiz en el que Steven me decepciona, no se gasta un duro en sangre falsa. Al menos los efectos especiales se los podía haber currado un pelín más (me entenderéis si amáis esta categoría de cine).

No me convencen las actuaciones de nadie del reparto. No es una película para oscar, es una película para recaudar, fin. Durante la película estaba más pendiente pensando en cómo habrán conseguido domar a los caballos para rodar que en la película en sí, pero eso ya es una ida de olla personal.

Hemos vuelto a ser víctima de la Marca Spielberg.

Valoración final: 4

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